jueves, 5 de agosto de 2010

EL ESCARABAJO Y LA LUCIÉRNAGA (fábula)- Corina Bruni

En un horcón centenario
de un pequeño cobertizo,
vivía un escarabajo;
y una luciérnaga quiso
construir un día su casa
en un pequeño orificio
siete pulgadas abajo.

Siempre -en las noches oscuras-
el escarabajo daba
rebotes en las paredes;
y con suerte se escapaba
de las arañas que -astutas-
le preparaban sus redes.

Y no con muy buena cara
observaba a la luciérnaga
que se paseaba tranquila,
perfectamente alumbrada
por su lámpara sin pila.

Además, le incomodaba
ver cómo no la inquietaba
que la luna no saliera,
pues su casa de madera
siempre estaba iluminada.

Una noche en que las sombras
se movían sigilosas,
entre una fuerte tormenta
que azotaba el cobertizo,
la luciérnaga se dijo:
"Debo ser un poco atenta;
iré a ver a mi vecino
aun enmedio de este viento
y, con mi sola presencia,
le alumbraré su aposento."

Pero el negro escarabajo
(que era terco y descortés)
la recibió contrariado
y le espetó de una vez:

_Aléjate de mi lado,
pues no me dejas dormir;
y como ya lo he pensado,
si insistes en molestarme
quizás te voy a destruir.

Sorprendida y asustada,
le respondió la luciérnaga:
_¿Por qué me odias así?
Sólo he querido ayudarte
y te vuelves contra mí_.

Y armándose de valor
agregó:_Está bien, me voy;
no te quiero importunar.
Mas aunque sé que dirás
que soy de dura testuz,
no dejaré de brillar,
pues fue Dios quien me creó
dotada para dar luz.

M O R A L E J A

Con frecuencia ocurre que
quien halla dificultad
en subir o realizarse,
se niega a relacionarse
con quienes -a su pesar-
no puede sino envidiar.

ooooooo

1 comentario:

  1. Me llena saber que con un relato simple y dos personajes que bien se diria de poca importancia se carga, atravieza y se manda ese mensaje del que todos aprendemos. Tengo la piel de gallina sin serlo, no necesito explicacion! Gracias por escribir y compartir.

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